Una forma de clarividencia: políticas institucionales en la escena artística mexicana

1. Nunca será más joven que este día

Alberca, 2006. (Impresión digital de negativo; 75 x 100 cm). Cortesía de la artista.

El 21 de septiembre de 2012 se inauguró en el Museo Carrillo Gil la exposición Nunca será más joven que este día de Yvonne Venegas, compuesta por seis proyectos fotográficos que muestran la trayectoria de la artista desde que comenzó a trabajar, haciendo referencia tanto al estudio fotográfico que su padre tenía en la ciudad de Tijuana, como de imágenes de desconocidos que no tiene ninguna relación entre sí y que aparecen más bien como un ejercicio de visualidad relacional. Ahora bien, en esa exposición hay dos proyectos que llaman significativamente la atención: la serie Inédito y la serie Maria Elvia de Hank ambas del 2006 y que muestran, la primera, un detrás de cámaras de la telenovela juvenil RBD de Televisa y la segunda, la forma de vida de la familia Hank en uno de sus ranchos de Baja California, al que la fotógrafa pudo acceder al hacerse amiga de la difunta Maria Elvia de Hank, esposa del multimillonario empresario mexicano Jorge Hank Rhon. Esas dos series fotográficas son significativas porque, en primer lugar, hacen evidentes las crisis de la imagen de dos emporios empresariales poderosos mexicanos (Televisa y el Grupo Caliente) y en segundo lugar, porque funcionan como una crítica a la misma imagen del poder en el país. Esa estrategia, en efecto, no es nada nueva: Daniela Rossell ya lo había hecho con su serie Ricas y Famosas que se publicó como libro en el 2002 y que por poco le cuesta su trayectoria como artista por la polémica que desataron las imágenes que mostraban la opulencia de la clase poderosa en un país completamente arruinado y en crisis durante la década de los 90.

De izquierda a derecha, Jorge Hank Rhon, Enrique Peña Nieto, Carlos Hank Rhon.

Sin embargo, aunque el trabajo de Venegas si recuerda al de Rossell, se diferencia de este porque al contrario de Ricas y Famosas, que se exhibe en tanto los hechos ya han tenido lugar, el de Venegas opera desde el pasado, como un ejercicio de clarividencia, haciendo referencia a hechos que se desarrollarían durante todo el sexenio calderonista hasta terminar con la elección presidencial de Enrique Peña Nieto como presidente de la República para el periodo 2012-2018. El trabajo de Venegas es una clara crítica al PRI, con sus estructuras simuladas y kitch pero populares y fácilmente consumibles, no solo como imagen sino como ideología: aquí parece como si el PRI del maquillaje y de la puesta en escena, personificado perfectamente en su presidente electo, nunca se hubiera ido. Pero también la perseverancia de las mafias políticas y empresariales que ahora se combinan (o tal vez siempre fueron las mismas) con las del narcotráfico y la ilegalidad.

Es significativo también que el aparente trabajo de clarividencia de Venegas en efecto lo es: muestra una situación que es crítica en el país y que se hace presente como pasado, es decir, que viendo-claramente el pasado, Venegas nos está mostrando el presente (y tal vez el futuro) de una manera inquietante. Y ese presente es precisamente la disyuntiva temporal entre pasado-presente-futuro (al rededor de eso giraron las elecciones en México del 2012) de una forma de administración del país en todas sus ramas del poder público combinada con fenómenos complejos como el narcotráfico.

2. Un museo pobre es un pobre museo

Flamingos, 2008 (De la serie Maria Elvia de Hank). (Impresión digital; 305 x 367 cm). Cortesía de la artista.

El sábado 4 de junio de 2011 fue detenido, junto con 10 personas más, el exalcalde de Tijuana por el PRI, Jorge Hank Rhon, por posesión de 88 armas de alto poder, 78 sin permiso de uso y al menos dos con antecedentes de haber sido utilizadas en homicidios. Sin embargo, diez días después de su detención Hank Rhon fue liberado por “falta de elementos”. El 15 de Octubre de 2012, después de las elecciones presidenciales, el mismo político y empresario anuncia “que está listo” para ser el representante del PRI en las elecciones gubernamentales de Baja California a llevarse a cabo en el año 2013, “si es que su partido político así lo decide”. Jorge Hank Rhon, dueño del Grupo Caliente que se dedica principalmente al negocio de los juegos de azar, es hermano de Carlos Hank Rhon presidente del grupo Hermes, quien financió con una cifra indeterminada (algunos dicen que fueron aproximadamente 35 de los 100 millones de pesos que se necesitaban) la remodelación del Museo Tamayo al que se le construyeron una terraza, nuevas salas, una cafetería, una tienda y un auditorio.

La primera sala de ese museo, ahora está adornada permanentemente con el nombre de Carlos, quien “financia” ese espacio, aunque no queda muy claro qué financia ni cómo. Además de esa donación, Hank Rhon financió la construcción del Gran Museo del Mundo Maya bajo la modalidad de Proyectos para Presentación de Servicios (PPS) por Promotora de Cultura Yaxché que pertenece al grupo Hermes. El museo, que se inauguró incompleto el 25 de septiembre de 2012, antes de que cambie la gobernatura, y que fue impulsado y adjudicado por la también priista Ivonne Ortega Pacheco y conocida de los Hank, cuenta en sus salas de exhibición permanentes con 800 piezas arqueológicas del Museo Regional de Antropología de Yucatán, el cual pasará ha convertirse en un museo de historia regional. Ivonne Ortega Pacheco, fue gobernadora de Yucatán, con el respaldo abierto de Carlos Salinas de Gortari, quien se ha convertido en visitante frecuente de la entidad. Ahora Ortega Pacheco aspira a integrarse al gabinete de su amigo Enrique Peña Nieto o a convertirse en la dirigente nacional del PRI en sustitución de Pedro Joaquín Coldwell, exgobernador de Quintana Roo.

Felipe Calderón, presidente de México, en la reinauguración del Museo Tamayo, el 26 de agosto de 2012

La fortuna de Carlos y Jorge Hank proviene de su padre (aunque también de negocios que han adquirido posteriormente), Carlos Hank González, emblemático político y empresario del PRI conocido como “El profesor”, y que hizo célebre la frase “un político pobre es un pobre político”. En el periodo 1965-1969 Hank González fue Gobernador del Estado de México, y al que se le puede adjudicar la urbanización de la zona que hoy es Ciudad Nezahualcóyotl y Cuautitlán Izcalli y los asentamientos en el antiguo vaso del Lago de Texcoco. En 1976 fue nombrado Jefe del Departamento del Distrito Federal por José López Portillo siendo particularmente cercano al ex presidente. Debido a esta cercanía, Hank González permaneció alejado de la política durante todo el gobierno de Miguel de la Madrid, con quien no tenía una buena relación. Durante este tiempo se dedicó a la atención de sus negocios particulares que le permitieron amasar una gran fortuna.

En 1988 regresó a la política activa como uno de los más cercanos partidarios y colaboradores de Carlos Salinas de Gortari, que al iniciar su gobierno lo nombró Secretario de Turismo. Un año y un mes después de la toma de posesión presidencial, en enero de 1990, fue nombrado Secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos, puesto desde el cual encabezó el proyecto salinista de reforma del Artículo 27 de la Constitución que significó la disolución del ejido y su conversión en pequeños propietarios agrícolas para impulsar la firma del TLC con Estados Unidos y Canadá.

Leche, 2009 ( De la serie Maria Elvia de Hank). (Impresión digital de negativo; 75 x 100 cm). Cortesía de la artista.

Carlos Hank ha sido señalado como uno de los iniciadores del grupo Atlacomulco al que también se ha relacionado al electo presidente del país Enrique Peña Nieto y a quien se ha visto varias veces acompañado por Salinas de Gortari. Peña, quien fue electo de manera un tanto oscura y al que aún no se le reconoce legitimidad absoluta como presidente por parte de toda la población, fue presuntamente apoyado por el Grupo Televisa, de los empresarios Azcárraga, para llegar a la presidencia, manipulando medios de comunicación y comprando encuestas y, posiblemente, también votos.

El ya mencionado Museo Tamayo se inauguró el 29 de mayo de 1981 con el patrocinio del Grupo Alfa y la Fundación Cultural Televisa. Cinco años más tarde, y por una serie de malentendidos entre el Grupo y Rufino Tamayo, el museo comenzó a ser parte del patrimonio nacional bajo la administración del INBA, con una reinauguración el 9 de septiembre de 1986 y Televisa comenzó su colección, en su propio museo ese mismo año. Televisa fue, a su vez, el grupo que financió casi en su totalidad la exposición México: esplendores de 30 siglos, que se inauguró en 1990 en el Metroplitan Museum de Nueva York como parte de la promoción que se hacia a las negociaciones del TLC con Estados Unidos y Canada, Tratado promovido por Carlos Salinas de Gortari.

Anahí, 2006. (Impresión digital de negativo; 75 x 100 cm). Cortesía de la artista.

Ahora bien, el Tamayo fue el primer museo del país que fue administrado de forma mixta, con inversiones públicas y privadas (aunque luego fuera cedido al INBA), iniciando un modelo que iba a ser institucionalizado por el CONACULTA y el FONCA desde 1988 en forma de coinversión desde la posesión de Salinas como presidente como parte de la apertura económica. A lo que me refiero es que lo que ocurre actualmente en el museo Tamayo no es realmente nuevo; lo que es nuevo, es el nombre de Hank Rhon en una de las salas, combinado con un problema que parece nuevo, que es el del narcotráfico, mezclado a su vez con un problema que ya es bastante viejo: el de la corrupción; sobre todo cuando se ve al presidente Calderón inaugurando las obras del museo y a Peña Nieto acompañado de los Hank.

Todo eso se registró en una pequeña polémica en los medios de comunicación y que se puede resumir en un artículo que publicó El Universal el 19 de septiembre llamado Salas de museo ¿Quién da más?. Ese artículo no denuncia que se haya adjudicado y puesto el nombre de Hank Rhon en la sala (como si lo hacen otros, en especial cuando se entrevista a Raquel Tibol) sino que, además de tratar como nuevo un tema ya viejo (la financiación privada en museos públicos), muestra cómo reaccionan los directores de museo cuando se les pregunta por los fondos que se usan en sus operaciones, claramente todos desligándose de cualquier tipo de financiación ilícita pero reconociendo una inversión privada que no solo ayuda a las instituciones en términos económicos, sino también las dinamiza en términos simbólicos.

Dr. Campos y Edgar, 2008 (De la serie María Elvia de Hank). (Impresión digital de negativo; 100 x 125 cm). Cortesía de la artista.

El problema de fondo que está en juego acá es muy complicado de entender y de explicar porque no tiene que ver sólo con las instituciones involucradas en todo ese asunto, corruptas o no, sino con las mismas expectativas del arte contemporáneo, sobre todo de un tipo de arte que maneja un discurso evidentemente crítico, no solo frente a sus propios procesos institucionales sino también a diferentes procesos sociales. El caso del Tamayo es ejemplar porque trae a colación, desde un asunto que está contaminado con la ilegalidad, pero al mismo tiempo con la política y con la economía, cómo se manejan actualmente ciertas instituciones artísticas del país. Sin embargo, y tal vez aquí está el quid del asunto, parece ser que sin los tientes de ilegalidad circunscritos en todo el asunto, el problema no hubiera salido a la luz. De hecho mucha gente se indignó porque confundieron el nombre de Carlos con el de Jorge, el hermano que había sido detenido. De alguna manera la pregunta que queda en el aire es ¿cómo es posible que la estructura artística que en muchos casos se supone crítica, es al mismo tiempo el aparato de visibilidad de la estructura que critica?

Parecería que, como lo muestra Venegas en su exposición en el Carrillo Gil, pero también con el hecho del Museo Tamayo, que muchos de los problemas del arte se “resuelven” en otros lugares, pero que en efecto, revelan en la misma condición artística, como estética pero también como política, toda su potencia. El problema tiene que ver precisamente con cómo es que los capitales, simbólicos y económicos comienzan a funcionar en la estructura del arte contemporáneo del país, un proceso que empezó en la década de los 90 y que sigue en marcha pero de diferentes maneras. El asunto central de todo el argumento es que antes de cualquier tipo de juicio moral sobre un asunto que involucra muchos factores, se debe hacer una crítica institucional, en el sentido más estricto del término, que involucra historia, política, economía y en el que el arte (y a veces la cultura en general) aparece como pivote que articula circunstancias de la visualidad.

Entretenimiento, 2008 (De la serie María Elvia de Hank). (Impresión digital de negativo; 50 x 60 cm). Cortesía de la artista.

Es así que para poder entender diversos fenómenos artísticos, pero también para poder estudiar el arte contemporáneo, al menos en México, es necesario hacer un análisis que reconozca procesos históricos singularizados pero que también piense en las mismas estructuras que hacen posible su visibilidad como fenómeno. Eso significa hacer estudios que partan desde lo singular -incluso desde las mismas subjetividades- pero también de cada una de sus instituciones, todo eso enmarcado en fenómenos más generales que tienen que ver con la historia del país y de sus regiones y, como se puede suponer, de los mismos procesos de globalización.

Eso no significa que los fenómenos artísticos no se puedan estudiar como lo que son; de hecho, desde ahí es que hay que empezar a pensar porque dichos fenómenos son el resultado de negociaciones y conflictos intensos, incluso con la misma materialidad de las obras. Pero si se considera que, de alguna manera el arte opera en formas complejas en relación con la realidad, hay que ver, en efecto, cómo es que se producen una serie de contradicciones, unas veces paradójicas, otras aporéticas y otras incluso antinómicas. Configurar un presente como narración desde el pasado solo es posible si se reconocen los mitos, y si se critica lo que fue, no en una distancia, sino como una presencia: una forma de clarividencia.

 

Author
Daniel Montero Fayad
Daniel Montero Fayad

Es Doctor en Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido docente en varias instituciones de educación superior y ha participado como asistente en diferentes proyectos de curaduría como Los sueños de una nación (MUNAL 2011-2012) y promoción cultural. Además ha publicado reseñas y textos en revistas como La Tempestad y Código y catálogos de arte contemporáneo colombiano, mexicano y norteamericano como Las implicaciones de la imagen (MUCA 2008). Su investigación actual está dirigida a entender el arte en relación a la política y a la economía en un contexto de globalización y de neoliberalismo.